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Universidad Complutense "Factores de Transferencia, la Revolución en Prevención de la Salud"

LAS PREGUNTAS MÁS FRECUENTES SOBRE FACTORES DE TRANSFERENCIA

¿QUÉ SON LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA?

   Los factores de transferencia no son vitaminas, ni hormonas, ni fármacos. Son moléculas mensajeras que contienen información inmunológica. Almacenan y transportan información del sistema inmunológico de un individuo a otro.

¿CÓMO SE DESCUBRIERON LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA?

   En 1949 Sherwood Lawrence estaba trabajando en el problema de la tuberculosis. Trataba de descubrir si algún componente de la sangre podría llevar una sensibilidad tubercular de un donante expuesto y recuperado a un receptor inconsciente. Se podía usar transfusiones sanguíneas enteras, pero solo entre personas con el mismo tipo de sangre. Lawrence primero separó las células inmunológicas sanguíneas, los linfocitos o glóbulos blancos, de la sangre. Luego separó el contenido de los glóbulos en fracciones de varios tamaños. Lo que descubrió fue que una fracción de pequeñas moléculas era capaz de transferir la sensibilidad de tuberculina a un receptor inconsciente. Esto es lo que el doctor Lawrence llamó factores de transferencia.

¿ES LA SANGRE LA ÚNICA FUENTE DE FACTORES DE TRANSFERENCIA?

   Originalmente lo era. Sin embargo, a mediados de los ochenta dos investigadores desarrollaron la idea de que los factores de transferencia podrían estar presentes en el calostro. A la confirmación de este descubrimiento se le otorgó una patente en 1989. El calostro es ahora la mejor fuente de factores de transferencia.

¿QUÉ ES EL CALOSTRO?

   Es la primera leche que una madre produce inmediatamente después de dar a luz. Una persona necesitaría consumir aproximadamente 45 gramos de calostro para obtener la actividad de factores de transferencia que podría obtener en sólo una dosis de mantenimiento diario de factores de transferencia.

¿QUÉ MOTIVÓ A LOS CIENTÍFICOS A BUSCAR LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA EN EL CALOSTRO?

   Quienes han trabajado con ganado saben que si a un becerro no se le permite amamantarse de su madre, con mayor frecuencia muere dentro de un corto tiempo. Los becerros mueren aunque haya abundancia de comida. En estos casos la muerte es causada por infecciones ocasionadas por los organismos más comunes. Cualquiera que sea la razón, el sistema inmunológico de estos becerros no estaba funcionando. Esto sugiere que existe cierto tipo de información inmunológica que está siendo transferida de la madre a su infante. Entonces la cuestión lógica es: ¿Son los factores de transferencia? ¡Y la respuesta es un SI rotundo!

LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA SE AÍSLAN DEL CALOSTRO. ¿QUÉ OCURRE CON LAS ALERGIAS A LA LECHE Y LA INTOLERANCIA A LA LACTOSA?

   Las alergias a la leche son causadas por las proteínas lácteas grandes, principalmente la caseína y, en un grado menor, por las inmunoglobulinas. Estas proteínas se extraen de los factores de transferencia.

¿SON LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA BENEFICIOSOS ÚNICAMENTE PARA RECIÉN NACIDOS?

   Los factores de transferencia son buenos para cualquier persona que necesite apoyo adicional para el sistema inmunológico. Los tres grupos que necesitan más el fortalecimiento inmunológico son los jóvenes, las personas mayores y cualquier persona que se encuentre bajo estrés. Casi todos caemos dentro de una de estas categorías. A menudo se habla de la generación "Baby Boomers". La mayoría de estas personas se encuentran a una edad en que ya su sistema inmunológico trabaja menos. Los factores de transferencia constituyen una manera de fortalecer un sistema inmunológico que ha comenzado a deteriorarse.

¿HAN SIDO CONFIRMADOS CIENTÍFICAMENTE LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA?

   Desde que Lawrence descubrió los factores de transferencia en 1949, se han publicado más de 3, 000 estudios científicos sobre los mismos.

SI LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA SON TAN EFICACES, ¿POR QUÉ NO LOS HA EXPLOTADO LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA?

   Creo que es lo que estamos viendo en muchos países extranjeros, especialmente en China, Checoslovaquia, Alemania, Hungría, Polonia y Japón. En Estados Unidos, los factores de transferencia han tenido una historia interesante. La idea de los factores de transferencia se opone al concepto de inmunología convencional. En la década de los años cincuenta, los antibióticos eran el "niño de oro" de la medicina, y en la década de 1960 lo fueron los esteroides, tales como la cortisona para la inflamación, y las hormonas esteroideas sintéticas, como el estrógeno etinilo y la progestina, que se saron para crear una píldora para el control de la natalidad. Depués de una demora inicial, los factores de transferencia salieron a la luz en la década de 1970. Sin embargo, los resultados fueron inconstantes ya que los investigadores a menudo poseían más entusiasmo que habilidad. El elemento clave que hacía falta en estas investigaciones era una técnica confiable para controlar la calidad del producto. El problema de control de calidad se resolvió a mediados de la década de 1980.

   Puesto que los Transfer Factor no son una entidad individual, las compañías farmacéuticas uvieron grandes problemas al tratar de purificar el material sin sacrificar su eficacia. Esta búsqueda de un dogma medicinal con identidad y función individuales fue desastrosa. El siguiente asunto que detuvo las investigaciones sobre los Transfer Factor fue el viejo problema del financiamiento. Cuando el SIDA acaparó la prensa popular, los políticos transfirieron la adjudicación de fondos hacia las investigaciones sobre dicha enfermedad, pero con el enfoque en encontrar la causa para luego encontrar un medicamento que la curara. El trabajo de unos pocos investigadores dedicados pero falto de fondos y la inhabilidad de la industria médico-farmacéutica tradicional se han combinado para enfocar nuevamente la atención en los Transfer Factor como una de las pocas modalidades eficaces contra enfermedades de origen viral.

¿HAY RAZONES POR LAS QUE NO HEMOS VISTO LOS TRANSFER FACTOR COMO SUPLEMENTO ALIMENTICIO ANTES DE AHORA?

   Sí, hay dos puertas que se han abierto recientemente y que han permitido que ahora se pueda mercadear eficientemente los factores de transferencia. la primera puerta que se abrió fue la aprobación de la DSHEA en 1994. La disposición de reclamos de funciones estructurales permiten que la historia de factores de transferencia pueda contarse sin poner en peligro su estado de suplemento nutritivo. La segunda puerta es técnica. Los factores de transferencia fueron definitivamente una idea que se adelantó a su tiempo y tuvo que esperar para que la tecnología se pusiera al día. Los métodos de procesamiento que permiten la extracción a gran escala de factores de transferencia apenas recientemente han sido perfeccionadas, y la presentación comercial del producto solo ha estado disponible por el último año.

¿CÓMO FUNCIONAN LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA?

   En forma simplificada, los factores de transferencia fortalecen el sistema inmunológico. Pero eso es simplístico y podría usarse para describir un buen número de productos herbarios y otros suplementos. Contestaremos la pregunta reiterando primero que los factores de transferencia no son solo una entidad individual. Son, de hecho, una mezcla compleja que tienen tres fracciones separadas. Estas tres fracciones son la INDUCTORA, la ANTIGÉNICA ESPECIFICA y la SUPRESORA. Puesto que nuestro sistema inmunológico combate en guerras microbiológicas a nuestro favor, permítame usar una analogía para explicar estas tres funciones. La fracción inductora sirve como un sargento de prácticas en el entrenamiento básico, exigiendo al sistema inmunológico para que se ponga en buena forma, pero sin decirle a quien tiene que ir a atacar. La fracción antigénica específica es como un conjunto de carteles de criminales buscados, donde se identifican las características críticas de dichos criminales. Si fuésemos microbios, estos identificadores específicos serían nuestras huellas digitales, o fotografías, etc. En forma similar, se crea un conjunto completo de Transfer Factor contra un tipo individual de microbios. Finalmente, la fracción supresora es como los políticos que declaran y terminan la guerra y ordenan el regreso de las tropas. Sin esta acción, ocurre una gran cantidad de daños excesivos tanto durante las guerras como dentro de nosotros. Cuando nuestro sistema inmunológico no ordena el regreso de las tropas o reacciona excesivamente sufrimos de enfermedades autoinmunológicas, tales como la esclerosis múltiple y las alergias.

   A diferencia de la mayoría de los suplementos inmunológicos que proporcionan los bloques de construcción para la función inmunológica apropiada, los factores de transferencia son inteligencia inmunológica. Son información y educación que se concentra en el sistema inmunológico, manteniéndolo en acción y en buen funcionamiento. Este es un concepto completamente nuevo en lo que respecta al fortalecimiento del sistema inmunológico.

¿HAN SIDO APROBADOS LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA POR LA FDA?

   Los suplementos alimenticios y dietéticos no son aprobados propiamente por el FDA. Los suplementos alimenticios derivados de la leche ciertamente caerían bajo la categoría de generalmente reconocidos como inocuos (Generally Recognized As Safe, GRAS).

¿SON INOCUOS LOS TRANSFER FACTOR?

   Sí. Los investigadores han dado dosis enormes de factores de transferencia a voluntarios con la intención de originar alguna forma de reacción adversa. No se han observado efectos secundarios-negativos, aún con dosis masivas.

¿QUÉ OCURRE CON LOS RESFRIADOS?

   Los resfríos son enfermedades virales y los factores de transferencia han sido utilizados más comúnmente contra problemas virales. No se han realizado estudios de los factores de transferencia y resfríos, pero es interesante saber que el alivio de los resfríos es algo que comúnmente se informa como un efecto secundario positivo de tomar los factores de transferencia.

¿SON SEGUROS LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA PARA LOS RECIÉN NACIDOS?

   De manera natural los factores de transferencia del calostro están destinados para los recién nacidos. Si se les extraen los alérgenos lácteos y la lactosa, queda la esencia de la información inmunológica en forma de factores de transferencia.

LA «MEMORIA» DEL SISTEMA INMUNE

   En 1949 el doctor H. Sherwood Lawrence usó extractos de leucocitos o glóbulos blancos para demostrar que la respuesta inmune se transfiere de un humano que da positivo a la exposición a un antígeno específico a un receptor que da negativo... a través de pequeñas proteínas a las que llamó factores de transferencia. La irritación superficial (la respuesta positiva) en el sujeto que previamente no había manifestado ninguna respuesta del sistema inmune ante el antígeno específico demostraba que ésta sí estaba teniendo lugar y que el sistema inmune había adquirido a través del factor de transferencia conocimiento sobre el antígeno específico. Lo importante de la investigación de Lawrence fue que demostró que la «memoria inmune» era transmitida sin necesidad de inocular anticuerpos reales. Bastaba con los factores de transferencia, proteínas de bajo peso molecular. Por supuesto, todavía hay quienes niegan hoy la realidad de los factores de transferencia. Aunque no es, desde luego, el caso de quienes trabajan con ellos. Como el doctor Sergio Estrada -investigador del Departamento de Inmunología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional de México y miembro de la Sociedad Mexicana de Inmunología- quien trabaja desde hace ya 30 años con los factores de crecimiento. «Nadie creyó a Lawrence al principio -nos diría el doctor Estrada- y todavía hay mucha gente que no quiere creer, ni quiere saber nada del Factor de Transferencia. Pero se convencen cuando empiezan a tratar a los pacientes con el producto».

   Llegados a este punto hay que explicar que los factores de transferencia son cadenas peptídicas compuestas de decenas de aminoácidos que parecen almacenar toda la experiencia del sistema inmune. El gran salto intelectual es entender que los factores de transferencia no transfieren anticuerpos ni los crean directamente sino que su función es la de educar, enseñar a las células del sistema inmune a reconocer antígenos específicos que pudieran pasarles inadvertidos. Por eso es por lo que probablemente la medicina alopática tiene problemas para admitir su existencia y sus posibilidades terapéuticas. Se trata, en suma, de una visión completamente distinta de los modelos farmacológicos normales.

   Cabe añadir que los factores de transferencia no curan nada sino que trabajan para hacer al sistema inmune «más inteligente», para que sea el propio organismo el que pueda eliminar la enfermedad. Son pues vitales en el desarrollo de las estrategias del sistema inmune contra la enfermedad y los gérmenes invasores. Y son además inmunomoduladores ya que no fuerzan una respuesta global sino específica y adecuada a cada ocasión. Para entender su funcionamiento puede decirse que es como si los factores de transferencia almacenaran «fotografías químicas» de los virus, bacterias, hongos y parásitos con los que estuvieron en contacto en el propio organismo o en el de otros y transmiten esa información a las células encargadas de combatir la enfermedad en el organismo donde son introducidos.

   Y sus posibilidades son casi infinitas a juzgar por las declaraciones efectuadas por el doctor Estrada: «Los factores de transferencia son útiles en las enfermedades producidas por bacterias, virus, levaduras y hongos. Es el caso de enfermedades tan distintas como la tuberculosis (meningeal, renal y cutánea), la lepra, la coccidioidomicosis, la diabetes tipo II, las dolencias renales, la otitis, el herpes Zoster y simple, la hepatitis B, la toxoplasmosis, la leishmaniosi, el asma, la dermatitis atópica, la rinitis, la artritis reumatoide, la psoriasis, la esclerosis múltiple o el sjogren, entre otras muchas. Y lo mismo cabe decir en los casos de cáncer de riñón y próstata así como en melanomas y linfomas».

LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA EN SANGRE

   ¿Y dónde obtener los factores de transferencia? El doctor Estrada ha centrado su trabajo en la obtención de los mismos a partir de la sangre. «Se obtienen -nos explicaría- rompiendo los glóbulos blancos o leucocitos de la sangre y metiendo lo obtenido en una bolsa de diálisis con una malla muy fina que sólo permite la salida de moléculas muy pequeñas -de 10 kilodaltones o menores- por lo que no pueden pasar virus, bacterias u hongos. Pues bien, el extracto de leucocitos obtenido contiene un factor capaz de transmitir la respuesta inmune positiva del donante al organismo receptor. Tal es el factor de transferencia y tiene una actividad terapéutica extraordinaria, innegable».

   Sergio Estrada reconoce que cuando comenzó a trabajar con los factores de transferencia lo hizo de forma muy escéptica porque no se sabía qué eran aunque fuera muy consciente de su actividad terapéutica. De ahí que fuera utilizándolos cada vez en más enfermedades con la tranquilidad de saber que se trata de un material inocuo. En cuanto al proceso de obtención Estrada lo fue depurando hasta pasar de factores de transferencia genéricos obtenidos a partir de la sangre de 1.000 pacientes sanos a factores de transferencia más específicos que, eso sí, precisan de procesos más complejos. «Ya existen -nos diría- moléculas bien definidas que transfieren la inmunidad específica. Son moléculas que tienen un peso molecular de cinco mil daltones o cinco kilodaltones (Kda). Y cada una de ellas es específica para un microorganismo o para un antígeno diferente. Eso nos asegura el éxito de la terapia en enfermedades infecciosas.

   Hay que dar a los pacientes el factor específico para cada padecimiento si bien hay padecimientos que son prácticamente universales como el herpes Zoster que proviene de una complicación de la varicela. Pero es el mismo virus. Bueno, pues cuando de niños pillamos la varicela la pasamos sin complicaciones y además nos deja una inmunidad sólida que se va reforzando cada vez que tenemos nuevos encuentros con el virus de la varicela. De tal manera que los jóvenes en México, que son los que donan sangre, casi todos tienen inmunidad a la varicela. También por eso es un éxito el tratamiento con factor de transferencia en el herpes Zoster. No hay nada que se le compare. Hoy el tratamiento médico habitual para esta dolencia es el ‘aciclovir’ pero le aseguro que el factor de transferencia es mucho mejor. En un estudio que hicimos a doble ciego y que se publicó en el Journal of Inmunofarmacology los pacientes tratados con el factor de transferencia dejaban de tener dolor a los diez días mientras los tratados con aciclovir padecían aún fuertes dolores a los 22. Lo que demuestra, de forma estrictamente estadística, que es mucho mejor el factor de transferencia en este padecimiento».

LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA EN EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER

   Los éxitos obtenidos por Sergio Estrada llevarían a un amigo suyo, el doctor Abelardo Monges Nicolau -especialista en Oncología del Hospital Mocel-, a probar los factores de transferencia en pacientes de cáncer. Algo que viene haciendo desde hace ya diez años. «La verdad es que estoy impresionado con los resultados -nos confesó-. Básicamente los utilizo como método coadyuvante de la quimioterapia y debo decir que la expectativa de vida -en todo tipo de cánceres y metástasis- es muy superior a la obtenida con la simple aplicación de los métodos convencionales». A pesar de lo cual la falta de fondos -mal al parecer estructural en México donde hemos visto prometedoras investigaciones que no ven nunca la luz por falta de apoyo económico- ha imposibilitado hasta el momento -así nos lo confesaría Monges- la realización de los caros estudios exigidos para la obtención del reconocimiento oficial.

   El doctor Estrada nos aseguraría, por su parte, que en países como China los factores de transferencia son ampliamente utilizados para combatir enfermedades virales como las hepatitis B y C que pueden ocasionar hepatocarcinomas o cirrosis. En ese país el porcentaje de personas con el virus de la hepatitis que no presentan sintomatología es muy alto lo que sugiere que su sistema inmune es capaz de detener la acción del virus. Por eso con la sangre de esas personas se hace un extracto dializable de glóbulos blancos que se administra a los niños como «vacuna» con el propósito de que no desarrollen la hepatitis aún cuando se infecten con el virus. También se utilizan en Cuba, Eslovaquia e Italia con un costo muy por debajo del que requiere, por ejemplo, el tratamiento con interferón.

   Y esa es su tercera ventaja: es fácil de obtener, no tiene efectos secundarios y su costo de producción es muy bajo en comparación con otros productos como los interferones y las interleuquinas. Lo que claramente beneficiaría a los enfermos, especialmente en el Tercer Mundo. «Para el tratamiento de un linfoma -afirma Estrada- las células B tienen en su superficie un grupo químico que se llama CD20 y hay un anticuerpo monoclonal capaz de adherirse a él que permite eliminar las células cancerosas. El problema es que cada inyección cuesta 1.800 euros y se requieren varias por lo que muchos pacientes no puedan terminar el tratamiento. Las nuevas terapias puede por tanto que sean mejores pero cada vez son más caras e inaccesibles. En cambio, el factor de transferencia es un inmunomodulador al alcance de todo el mundo, mucho más fácil de preparar y extraordinariamente más barato».

EL CALOSTRO

   La otra línea de investigación -encabezada por grandes laboratorios especializados en complementos nutricionales- sostiene que los factores de transferencia es posible obtenerlos también del calostro de la leche -tanto humana como animal-, muy rica en proteínas, entre ellas todas las inmunoglobulinas (anticuerpos que defienden el organismo contra las infecciones). Y es que parece claro que la memoria inmune le llega al recién nacido a través del calostro, la primera leche que obtiene del pecho de la madre. Hoy sabemos que durante el último trimestre de la gestación la glándula mamaria acumula una sustancia llamada precalostro formada principalmente por exudado de plasma, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina, sodio, cloro y una pequeña cantidad de lactosa. Más tarde, en los cuatro primeros días posteriores al parto, se produce el calostro, un fluido amarillento y espeso de alta densidad y escaso volumen. Entre 2 y 20 ml por toma, suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. Y eso que el calostro tiene menos contenido energético, lactosa, lípidos, glucosa, urea, vitaminas hidrosolubles, PTH y nucleótidos que la leche madura. Sin embargo, contiene más proteínas, ácido siálico, vitaminas liposolubles E, A, K y carotenos. El contenido en minerales como sodio, zinc, hierro, azufre, selenio, manganeso y potasio también es superior en el calostro. Pero, sobre todo, el calostro tiene un contenido muy elevado de inmunoglobulinas, especialmente IgA, lactoferrina, linfocitos y macrófagos, oligosacáridos, citoquinas y otros agentes defensivos que protegen a los recién nacidos de los gérmenes ambientales y favorecen la maduración de su sistema de defensa. Contiene además enzimas intestinales que ayudan en la digestión (la lactasa y otras enzimas intestinales están inmaduras en el recién nacido). Sus abundantes inmunoglobulinas cubren el endotelio del tubo digestivo evitando la adherencia de los patógenos, facilita la colonización del tracto intestinal por lactobacilos bífidus y contiene antioxidantes que le protegen del daño oxidativo. De todo ello se deduce la importancia fundamental que tiene para un recién nacido empezar su vida tomando el calostro de su madre.

   Estudios realizados en animales sugieren asimismo que la lactoferrina -una de las proteínas principales encontradas en el calostro- puede ayudar a prevenir o reducir los cánceres de colon, vejiga, lengua, esófago y pulmón así como la formación de metástasis de pulmón. Los mecanismos subyacentes están bajo estudio pero parecen estar relacionados con la capacidad de la lactoferrina para mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Cabe agregar que el ácido linoleico conjugado y otras grasas encontradas en el calostro también han mostrado propiedades anticancerígenas.

   No es de extrañar pues que volviendo a los comienzos de la inmunología haya quien haya vuelto la mirada a las vacas -que hasta la aparición del llamado «mal de las vacas locas» era un animal preparado para resistir un gran número de microorganismos- a fin de intentar aprovechar las ventajas de su calostro. De hecho, su aprovechamiento no es nuevo. En la India, durante miles de años, los médicos ayurvédicos documentaron los beneficios para la salud del calostro. Y en los países escandinavos se ha hecho durante centenares de años un delicioso puding de calostro cubierto de miel para celebrar el nacimiento de terneros. Incluso fue utilizado en Estados Unidos como antibiótico hasta el descubrimiento de la penicilina.

   En suma, numerosas investigaciones han confirmado en los últimos años la posibilidad de beneficiarse del calostro animal -principalmente de las vacas- para reforzar el sistema inmune. Y de ahí que haya muchos complementos nutricionales que hoy lo contienen.

   Ahora bien, hubo alguien que llegó aún más lejos y se planteó que ni siquiera la gran cantidad de sustancias del calostro era suficiente para justificar el salto cualitativo que se da en el sistema inmune del bebé. Que faltaba saber cómo sin traspasar anticuerpos la madre transmite la memoria inmune a su hijo. Y de nuevo los factores de transferencia de Lawrence fueron la respuesta. Con lo que investigadores y laboratorios se apresuraron a extraer calostro de las vacas, hicieron una intensa filtración molecular y terminaron encontrando una molécula muy pequeña: el factor de transferencia. Y se decidieron a comercializarlos como complementos nutricionales de consumo oral.

PRUEBAS AMERICANAS Y RUSAS

   Debemos añadir que una de las investigaciones más interesantes sobre la capacidad de estos productos fue la dirigida por el doctor Darryl See quien fuera director del Institute of Longevity Medicine de California y que trabajó en distintas ocasiones para Upjohn, Pfizer, Harvard y el Departamento de Defensa norteamericano. En la actualidad dirige una clínica en la que aplica los factores de transferencia a los pacientes de cáncer. El estudio tenía por fin determinar los efectos anticancerígenos in vitro de dos productos de la empresa 4Life. Y su conclusión no pudo ser más clara. «Ambos productos -afirmó- inducen la destrucción de las células eritroleucémicas K562 a un nivel desconocido en la experiencia del director de la investigación y en la literatura médica conocida. Dado que la función de las denominadas células asesinas naturales es crucial para terminar con las células cancerígenas estos productos son candidatos ideales para formar parte de una terapia adyuvante en casos de cáncer. Además las células asesinas naturales forman una primera línea de defensa contra las infecciones de virus y otros microorganismos».

   Darryl See publicaría en febrero de 1999 una investigación en el Journal of the American Nutraceutical Association en el que estudiaba la capacidad de 196 productos naturales y no tóxicos para aumentar la actividad de las células asesinas naturales. Pues bien, algunos productos aumentaron su actividad en un 48’6 por ciento pero el factor de transferencia obtenido del calostro lo hizo en un 103 por ciento. Además, cuando el factor de transferencia fue combinado con una serie de agentes tímicos -los beta-glucanos de fuentes múltiples, Acemanano e IP6- el resultado fue un incremento sinergístico de la actividad de las células asesinas naturales del 248 por ciento. Esta combinación de factor de transferencia calostral, factores tímicos y extractos de polisacáridos biológicamente activos es el producto más activo probado hasta la fecha.

   En una tercera etapa Darryl See realizó un estudio in vivo para lo que seleccionó veinte pacientes -12 hombres y 8 mujeres- que padecían cánceres en fases III y IV. Su media de edad era de 49’3 años y todos ellos habían sido enviados por sus oncólogos a morir a casa. La esperanza media de vida que tenían era de 3’7 meses. Pues bien, el protocolo consistió en dar a cada paciente 9 cápsulas diarias de factores de transferencia. Y ocho meses después ¡16 de ellos aún vivían! Unos habían mejorado, otros estaban estabilizados y en algunos el cáncer ¡estaba remitiendo! Se constató también que el número de células asesinas naturales había aumentado -de media- ¡en un 400 por ciento!

   En la misma línea de intentar confirmar la capacidad de los factores de transferencia comercializados por 4Life los doctores Calvin McCausland y Emma Oganova diseñaron un estudio para probar su influencia en la actividad de las células asesinas naturales. También el doctor Anatoli Vorobiev -de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- dirigió un equipo en pruebas independientes. Pues bien, utilizando pruebas de citotoxicidad a doble ciego se combinaron células cancerígenas con células asesinas naturales de humanos y se dividieron entre grupos de células asesinas naturales activadas con factores de transferencia y grupos de células asesinas naturales no activadas. Los resultados demostraron concluyentemente la capacidad de los factores de transferencia para reforzar la actividad de las células asesinas naturales en un 283 por ciento e, incluso, en el caso del producto más avanzado en un extraordinario 437 por ciento, por encima de toda respuesta inmunitaria normal (respuesta establecida como línea de base de este estudio). Además los resultados de este experimento científico demostraron que las células asesinas naturales activadas con factores de transferencia mataban el 99 por ciento de las células cancerígenas lo que superaba la capacidad de defensa natural del cuerpo.

   Los científicos rusos, ante resultados tan excepcionales, solicitaron de inmediato mayor información sobre las muestras aportadas. «La muestra de 4Life (compuesto Transfer Factor E-XF) potenció la actividad de las células asesinas naturales más que el fármaco Interleucina-2 (IL2) utilizado de manera estándar. Aquí denominamos ahora a su muestra ‘la interleucina de oro’», transmitiría el doctor Kisielevsky -miembro de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- al laboratorio.

   De hecho, los resultados han sido tan extraordinarios que en diciembre pasado -según asevera la empresa 4Life- el Ministerio de Salud ruso aprobó el uso de sus factores de transferencia como moduladores inmunitarios en hospitales y clínicas de la federación. Los resultados de los diez ensayos clínicos y dos estudios experimentales efectuados sobre estos productos quedaron plasmados en el documento metodológico aprobado por el ministerio que permite a los doctores utilizarlos en su práctica clínica.

   Evidentemente queda mucho por avanzar en el campo de la Inmunoterapia y de los factores de transferencia -genéricos o específicos- pero se obtengan de la sangre o del calostro están demostrando ser unas prometedoras herramientas terapéuticas -más que contrastadas después de 30 años de experiencia- en multitud de patologías, entre ellas el cáncer. Aunque hasta ahora se hayan venido utilizando básicamente como compensadores del destrozo causado por la quimioterapia.

FACTOR DE TRANSFERENCIA MEJORADO

William J. Hennen, Pleasant Grove, Woodland Publishing, 2000

INTRODUCCIÓN

   SIDA, la sola mención de esta palabra causa visiones de personas, comunidades y continentes diezmados. Las estimaciones del año 2000 ponen la magnitud del problema mundial del SIDA en unas 50 millones de personas infectadas, 6 millones de casos nuevos cada año, 16 millones de fallecimientos anuales, 10 millones de huérfanos con una proyección de 40 millones de huérfanos por causa del SIDA para el año 2010[1]. El África subsahariana reportó unos 2’6 millones de fallecimientos por SIDA en 1999, con estimados que indican que un tercio de su población entre los 15 a 49 años está infectada con HIV[2]. Estos números son especialmente alarmantes cuando recordamos que el HIV era desconocido hace solo dos décadas. Tan serias como son estas estadísticas, la información sobre la hepatitis C es aún más preocupante.

   Mundialmente, las infecciones de hepatitis de virus de tipo C (HCV) son la causa principal de la hepatitis crónica, de la cirrosis al hígado, y del cáncer al higado[3]. Se estima que unos 170 millones de personas están infectadas crónicamente con HCV[4]. La cirrosis terminal relacionada con la el virus de la hepatitis C (HCV), actualmente es la primera causa de trasplantes de hígado[5]. La hepatitis C se identificó por primera vez en 1989[6]. El curso normal de la enfermedad dura de 10 a 20 años[7]. A medida que las infecciones de hepatitis C maduren, una mayor cantidad de personas infectadas se convertirán en candidatos para trasplantes de hígado, lo que va a dejar muy rezagada a la oferta de hígados trasplantables. El espectro de un mercado negro de hígados parece muy real.

   Nuevas y mortales enfermedades están ganando poder y a la vez, los antibióticos están empezando a fallarnos a medida que las «superbacterias» resistentes a los antibióticos se convierten en un problema mundial[8]. Aún los alimentos que comemos no son seguros. De hecho, en los últimos 20 años se han identificado más de una docena de nuevos patógenos que se transportan en los alimentos[9]. La rapidez de los viajes aéreos hace que las más distantes infecciones estén a solo unas horas de distancia.

   Nuestro sistema inmunológico, una fuerza defensiva intrincada, interrelacionada y formada por miles de billones de células, es nuestra protección contra esta amenaza mortal diaria[10][11]. Nuestra salud, calidad de vida y hasta nuestra supervivencia, dependen de la efectividad de nuestra respuesta inmunológica. Este sistema nos protege al reconocer los gérmenes y las células cancerosas, reaccionando y destruyendo a estos invasores y finalmente recordando estos patógenos y canceres coma defensa contra futuras invasiones. Hoy en día muchos factores contribuyen al debilitamiento general de las defensas de nuestro cuerpo. Examinaremos la naturaleza de los sistemas inmunológico innato y adaptativo, y con-sideraremos las investigaciones recientes sobre los agentes naturales que pueden salvar nuestras vidas, permitiéndonos hacer elecciones que pueden mejorar nuestra salud y protegernos en un entorno cada vez más peligroso.

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO INNATO

   El sistema inmunológico innato está formado por varios receptores, moléculas mensajeras como la interferona, y de células asesinas naturales NK (del inglés Natural Killer cells) nuestra primera línea de defensa contra el cáncer y las enfermedades infecciosas[12]. La respuesta inmunológica innata se caracteriza porque actúa sin requerir una previa exposición a un agente infeccioso[13]. Además, la intensidad de una respuesta innata no cambia cuando el sistema se ve expuesto repetidamente al mismo agente. La respuesta innata actúa más bien reconociendo los patrones distintos en los organismos y reaccionando a ellos[14][15]. El reconocimiento de patrones esta innatamente codificado en el DNA de nuestro sistema inmunológico y no requiere una exposición previa al agente microbiano. Hay paralelos extraordinarios entre sistemas de organismos ampliamente separados, lo que indica que estos sistemas de defensa ancestrales son esenciales para la supervivencia[16]. En el pasado, la inmunidad innata de los vertebrados se consideraba arcaica y obsoleta, pero hoy en día se sabe que es esencial para la función de la inmunidad adaptativa[17].

ANTICUERPOS NATURALES.

    Los anticuerpos naturales están siempre presentes y no requieren de estimulo externa para aparecer. La razón principal de su presencia continua es su capacidad de ubicar y atacar los peligrosos agentes que se hallan en el medio ambiente. Estos anticuerpos no son producidos sólo por un sistema inmunológico efectivo, sino que son capaces de promover una respuesta inmunológica más efectiva. Después de una identificación inicial del invasor microbiano, estos anticuerpos son despertados como parte de una respuesta inmunológica adaptativa.

EL SISTEMA DE COMPLEMENTO[18].

   La identificación o marcación de la célula infectada o maligna por un anticuerpo es parte del proceso llamado proceso complementario de marcación. El proceso complementario es parte del sistema inmunológico innato y proporciona la defensa inicial antimicrobiana, aun cuando fuera incompleta. El sistema complementario realiza 3 funciones primarias:

   1. Opsonización. Que incluye el marcado de las células dañadas o infectadas que necesitan ser destruidas y eliminadas del sistema.

   2. Respuesta quemotáctica. El sistema complementario envía señales que movilizan las células inmunológicas y las llevan al lugar de la infección.

   3. Complejo de ataque de membrana (MAC del inglés Membrane attack complex). El MAC se forma para destruir las células marcadas. Esencialmente, el MAC es una agrupación de proteínas complementarias que hacen un agujero en la membrana lipida (grasa) del invasor, permitiendo que ingrese agua y se hinche hasta explotar como un balón excesivamente inflado. Algunas bacterias y células de cáncer tienen la capacidad de destruir el MAC si su formación es lenta. Así que la velocidad de producción del MAC es esencial[19].

   Es importante notar que las membranas celulares de los animales están formadas por dos capas de lípidos. Las células animales parecen una diminuta gota de agua envuelta en una burbuja de dos capas de grasa. Por esta causa muchos de los virus se envuelven en una porción de la membrana lipida del anfitrión cuando salen de la célula infectada. Al envolverse en una porción de la membrana de la célula anfitriona, los virus protegen sus frágiles fragmentos de RNA 0 DNA dentro de la envoltura lipida. Esta envoltura también enmascara la partícula del virus, permitiéndole evadir la detección del sistema inmunológico del sistema inmunológico, disfrazándose de célula normal, aun cuando pequeña. Los virus que se envuelven en membranas del huésped se llaman virus encubiertos. Más adelante se muestra una lista parcial de los virus asi encubiertos y no encubiertos. Como se puede ver, la lista de los virus encubiertos incluye una relación de los más notorios que están apareciendo en nuestros días.

VIRUS ENCUBIERTOS Y NO ENCUBIERTOS[20].

   Encubiertos: Hepatitis B, Epstein Barr, HIV, Ebola, Para-influenza, Rabia, Herpes simplex, Viruela, Rubeola, Hanta, Paperas, Varicela zoster, Hepatitis C, Fiebre amarilla, Influenza, Paperas

   No encubiertos: Papiloma virus humano, Hepatitis A

   Los virus encubiertos, a diferencia de las células, no contienen maquinaria de reparación. Esta debilidad puede ser usada por el sistema complementario. Aun un pequeño corte por el MAC hace que la célula virulenta se rompa, destruyendo su capacidad infecciosa[21]. Claramente, el componente complemento del sistema inmunológico innato es vital en nuestra capacidad de luchar contra las infecciones virales.

CÉLULAS ASESINAS (NK)

   La función principal de las células inmunológicas como las de los linfocitos citotóxicos T y de las células asesinas (NK) es la de destruir las células infectadas o dañadas. Las células T reciben una instrucción primaria en la glándula timo, que forma parte del sistema inmunológico adaptativo, del cual hablaremos más adelante. Sin embargo, las células asesinas (NK) son parte del sistema de respuesta innato y ubican células a las que les faltan los marcadores que las identifican como nuestras[22]. Las células foráneas carecen de esos marcadores y las de cáncer a menudo han perdido sus auto-marcadores. Las células que carecen de auto-marcadores son atacadas por las células NK, mientras que las células normales con alto nivel de auto-marcadores son intencionalmente dejadas tranquilas sin ser atacadas por las células NK[23]. Uno podría decir que las células NK son como un batallón de Infantería; tienen papeles de defensa contra los invasores foráneos y de mantener el orden domestico contra las células rebeldes, en la política del cuerpo.

   Una baja actividad de células NK está asociada a una serie de condiciones, como el cáncer, las inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, enfermedades crónicas e infecciones, enfermedades autoinmunológicas y varios problemas genéticos y del comportamiento[24]. Las personas jóvenes, los ancianos y las personas que están bajo estrés tienen mayor susceptibilidad a problemas inmunológicos. El aumentar la actividad de las células NK puede ser crítico para fortalecer la inmunidad entre estos grupos de personas. Los descubrimientos de laboratorio indican que los jóvenes pueden tener menor resistencia al cáncer por causa de una menor actividad de las células NK[25]. Las células NK de las personas ancianas muestran una menor capacidad para multiplicarse cuando se estimulan y demuestran una capacidad menor para efectuar su funcion[26]. El estrés de una variedad de fuentes tales como una mala nutrición, estrés emocional, un asalto infeccioso, cáncer o heridas pueden debilitar la capacidad del sistema inmunológico de aprender nuevas estrategias de curación.

   Las reacciones inadecuadas hacia el estrés, y las heridas físicas, pueden conllevar a la disrupción de la inmunidad y la supresión de la actividad de las células NK[27][28][29]. El estrés continuo reduce la actividad de las células NK y permite que los tumores crezcan más rapido[30]. Las personas que tienen una menor actividad de las células NK también tienden a experimentar formas más frecuentes y severas de síndrome de fatiga crónica y disfunción inmunológica (del inglés chronic fatigue inmune dysfunction syndrome, o CFIDS)[31]. Sin la funcionalidad de las células NK, las otras células del sistema inmunológico no se activan en forma óptima[32]. Los suplementos alimenticios que mejoran la acción de las células NK pueden ser críticamente importantes.

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO ADQUIRIDO

   Muchas veces nuestra capacidad inmunológica innata es insuficiente contra la variedad de microbios que encontramos diariamente. Es esos casos, nuestro sistema inmunológico tiene la capacidad de aprender y desarrollar nuevos instrumentos para hacer frente a los invasores microbianos. Estas respuestas inmunológicas se llaman respuestas adaptativas o adquiridas.

   Las «células T» y «anticuerpos» son componentes del sistema inmunológico, involucrados en las respuestas de adaptación. Una vez expuestos a un agente infeccioso, nuestros cuerpos destruyen ese agente, tratando de identificarlo y reaccionar ante él. Este proceso toma de 10 a 14 días. Después de haber hecho frente exitosamente a una infección, nuestro sistema inmunológico retiene una memoria de lo que ha aprendido sobre ese microbio en particular, de manera que el cuerpo está preparado si es atacado nuevamente. Típicamente, no estamos al tanto de las exposiciones subsiguientes al mismo microbio, porque nuestro sistema inmunológico responde tan rápidamente y con tanta fuerza, que no le da oportunidad al microbio a que se reproduzca en forma efectiva. Este proceso o respuesta adaptativa es el resultado de una inmunidad adquirida. Este proceso es lento pero normalmente es muy efectivo. Cuatro componentes elementales de una respuesta adquirida son esenciales para una función adecuada. Estos son:

1. la glándula timo y el desarrollo de las células T

2. anticuerpos

3. citoquinas

4. el factor de transferencia.

EL TIMO Y DESARROLLO DE LAS CÉLULAS T

   La educación de las células inmunológicas se puede comparar al sistema escolar, en el que tenemos la escuela primaria, la secundaria, la universidad y la capacitación de postgrado. La glándula timo es la escuela primaria y secundaria de tres grupos de células inmunológicas. Por causa de su relación con el timo, estas células se llaman células T. Incluyen las células T «de apoyo», T supresoras y T citotoxicas (llamadas comúnmente linfocitos citotóxicos T (CTL, del inglés Cytotoxic T lymphocites).

   Cada tipo de célula T tiene su propia función particular. Las células de apoyo ayudan a otras células inmunológicas a efectuar estas importantes funciones. Las células T supresoras controlan la respuesta inmunológica y evitan que el sistema inmunológico sobreactúe. Las células de apoyo y las supresoras efectúan sus funciones trabajando indirectamente a través de otras células inmunológicas. Los linfocitos citotóxicos T (CTI), sin embargo, actúan directamente en las células invasoras. Se programan en el timo para buscar auto-marcadores y marcadores extraños. Una combinación de marcadores en la misma célula la identifica como una de las células propias del cuerpo que ha sido dañada.

   Las funciones de capacitación inmunológica de la glándula timo son débiles en los bebes, pero aumentan su fuerza hasta alcanzar la pubertad. Después de la pubertad la glándula timo empieza a encogerse y continua reduciéndose de tamaño y efectividad a través del resto de nuestra vida. La menor capacitación de las células T en un timo envejecido se cree responsable de las deficiencias inmunológicas que se desarrollan durante el envejecimiento[33]. El trabajo del timo es el de ayudarnos a reaccionar contra las células invasoras y no contra nuestras propias células normales. Pero a medida que el timo se encoge, se debilita la respuesta inmunológica normal del cuerpo contra los invasores, mientras que nuestro propio sistema inmunológico empieza a atacar con mayor fuerza a nuestros propios tejidos[34].

   Una capacitación tímica incompetente produce células T incapaces de interpretar adecuadamente los mensajes inmunológicos que reciben del medio ambiente. La suplementación alimentaria que apoya al timo mejora también el funcionamiento de las células T, produciendo una mejora notoria de la respuesta inmunológica general.

ANTICUERPOS

   Los anticuerpos son moléculas proteicas producidas por las células «B». Los anticuerpos naturales reaccionan contra las formas más comunes de patógenos. Los anticuerpos naturales son tan importantes que están codificados en nuestro ADN y son parte de nuestro sistema inmunológico innato, forman do solo una pequeña porción de nuestro repertorio total de anticuerpos. Adquirimos la mayoría de anticuerpos como resultado del proceso de reconocimiento y reacción inmunológico, que toma de 10 a 14 días en madurar. Estructuralmente, los anticuerpos tienen formas como garras que les permiten adherirse a las células invasoras o dañadas; una vez que el anticuerpo se ha adherido a la célula invasora o dañada, el resto del sistema inmunológico reacciona atacando y destruyendo la célula así marcada.

MACRÓFAGOS: «LOS GRANDES COMILONES»

   Los macrófagos («los grandes comilones») son células inmunológicas grandes que «tragan» enteras a las células muertas o dañadas y las desagregan. Si la célula ingerida está infectada o es maligna, el macrófago retiene intactas las secuencias foráneas, para usarlas como antígenos. Los antígenos sirven de «mapas» de reconocimiento para el sistema inmunológico, para estimular la producción de anticuerpos. Los macrófagos entonces actúan como células de presentación de antígenos, que significa que los macrófagos presentan los antígenos recién descubiertos en una forma que las células T puedan reconocer. Una vez que esto ha ocurrido, el sistema inmunológico puede iniciar una respuesta adaptativa inmunológica para eliminar cualquier célula foránea cancerosa.

   Las células T de memoria y las células B se producen por el sistema inmunológico como una manera de guardar la información inmunológica que ha sido ganada por el huésped. Por mantener intacta su capacidad de memoria, la respuesta del sistema inmunológico durante la segunda exposición es usualmente tan efectiva que nosotros ni siquiera estamos al tanto de que hemos sido expuestos nuevamente.

CITOQUINAS

   Además de producir células, el sistema inmunológico produce unas huestes de moléculas mensajeras y de control, conocidas como citoquinas. Las citoquinas juegan papeles importantes en todas las fases de la respuesta inmunológica. Algunas citoquinas actúan como mediadoras de la inmunidad innata, mientras que otras forman parte de la inmunidad mayormente adquirida. En este último caso, las citoquinas controlan la activación, el crecimiento y la diferenciación de las células. Los factores de transferencia pueden estar entre las citoquinas más importantes.

LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA

   Durante los estudios de tuberculosis a fines de la década de 1940, el Dr. H. Sherwood Lawrence descubrió que la competencia inmunológica de un donador podría ser transferida a un receptor inexperimentado usando extractos de bajo peso molecular obtenidos de las células blancas[35]. El Dr. Lawrence llamo a estos extractos de moléculas pequeñas «factores de transferencia» (TF, del inglés Transfer Factor). En el sistema inmunológico, si la glándula timo se compara a la escuela primaria y secundaria, el factor de transferencia se compara a los niveles de universidad y de postgrado. No se debe subestimar la importancia de esta educación superior más sofisticada. Los científicos descubrieron que los factores de transferencia son universalmente efectivos, a pesar de las diferencias entre las especies de donador y receptor. Este aspecto de los factores de transferencia es explicado parcialmente por esta creencia científica básica: Mientras que más esencial sea un material o estructura para los organismos vivientes, es más común ver este material o estructura en todos los organismos vivientes. Los factores de transferencia son componentes esenciales aun para los sistemas inmunológicos más primitivos[36].

   Un principio básico del sistema inmunológico es que debe poder responder rápida y específicamente, sin desgastarse a sí mismo por responder en exceso o atacar el tejido sano. Las preparaciones de factor de transferencia consisten de tres fracciones identificables que toman sus nombres por sus efectos descubiertos en el sistema inmunológico. Son fracciones inductoras, antígeno-especificas y supresoras[37]. La fracción de inducción del TF genera un estado general de alerta en el sistema inmunológico. La fracción antigeno-especifica es una gama de etiquetas criticas, usadas por el sistema inmunológico para identificar una hueste de microbios enemigos. Mientras tanto, la fracción supresora evita que el sistema inmunológico se enfoque y emita toda su fuerza en una infección ya vencida ignorando nuevos invasores; es responsable de controlar las reacciones inmunológicas extremas que pueden ocasionar desordenes autoinmunológicas. Cada fracción (inductora, antigeno-específica y supresora) mejora uno o más aspectos de la capacidad adaptativa del sistema inmunológico.

   Como producto de un sistema inmunológico competente, el factor de transferencia puede enseñar a un sistema inmunológico menos competente como responder mejor. Las madres de los mamíferos proporcionan factores de transferencia a sus párvulos vía el calostro[38]. Las gallinas y otras especies que se reproducen mediante huevos depositan esos factores de transferencia dentro del huevo como una manera de proporcionar a sus retoños de una biblioteca de instrucciones inmunológicas e identificadores microbianos[39].

   A diferencia de los anticuerpos, que son moléculas grandes, los factores de transferencia son muy pequeños[40]. De hecho, su pequeño tamaño ayuda a hacerlos no alergénicos[41]. Mientras que los anticuerpos se usan cuando se adhieren a la pared celular o proteína ofensoras, los factores de transferencia efectúan un papel diferente. Son moléculas mensajeras que educan y alertan sobre un peligro potencial a las células sin experiencia. En este aspecto los factores de transferencia efectúan un papel catalítico en el sistema inmunológico, iniciando el efecto sin ser consumidas[42].

   Originalmente las preparaciones de factores de transferencia se administraban mediante inyección[43]. Sin embargo, los estudios posteriores demostraron que son igualmente efectivos cuando se toman por vía oral[44]. Las fracciones inductoras y supresoras no específicas de los factores de transferencia son completamente compatibles entre especies diferentes. Los factores de transferencia antigeno-específicos son específicas para un patógeno particular y varían de especie a especie. Un ejemplo puede ayudar a ilustrar el beneficio potencial de los factores de transferencia específicos en receptares de especies diferentes que al donador.

   Aun cuando la enfermedad altamente contagiosa y a menudo fatal de la viruela devastó muchas comunidades europeas y americanas en 1700, un grupo de personas pareció sobrevivir a la epidemia: las ordeñadoras. Ellas frecuentemente contraían una variedad de viruela vacuna, de las vacas infectadas, al ordeñarlas, al exponer una herida o corte en la piel. Ellas a menudo pasaban por un periodo de enfermedad mucho más moderado que se resolvía con poca dificultad. Entonces se descubrió que estas ordeñadoras que habían contraído la variedad vacuna de la viruela eran inmunes a la variedad humana. En un experimento clásico de inoculación temprana, Edward Jenner vacunó a un muchacho con viruela vacuna y demostró que el niño estaba protegido contra la viruela. La relación entre estas dos variedades de viruela, la humana y la vacuna, es un caso de cruce de antígenos donde el sistema inmunológico reconoce los dos patógenos diferentes después de haber sido expuesto a uno de los dos. El cruce de los antígenos entre seres humanos y los bovinos es altamente posible. Los factores de transferencia bovinos deben entonces poder proteger a los seres humanos contra los correspondientes patógenos humanos, permitiendo un curso de enfermedad más leve. El Apéndice 1 contiene una lista más completa de los patógenos humanos y los patógenos bovinos relacionados.

   En forma similar, los hombres y los pollos han compartido el mismo medio ambiente por miles de años. El Apéndice 2 muestra una lista parcial de los patógenos (enfermedades) humanos y su posible cruce de reactividad con los patógenos avícolas relacionados.

BENEFICIOS DE LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA

   Los fascinantes beneficios de los factores de transferencia (la esencia del mensaje inmunológico), podría producir una revolución en la medicina. Es clara la necesidad de tal arma en nuestro arsenal. “Los factores de transferencia tienen un papel muy importante en la medicina moderna, la cual encara nuevos virus emergentes como los del SIDA, ebola, o la reaparición de viejas patologías como la tuberculosis”[45]. Sin embargo, hay siempre muchas que se resisten a las nuevas ideas, a pesar de los beneficios. En un simposio internacional sobre los factores de transferencia, el Dr. D. Viza resumió esta resistencia convencional de la siguiente manera:

   Al final del siglo XX, el triunfo de la biología es indisputable...

   Sin embargo, el triunfo de la ciencia biológica está lejos de ser completo. La devastación ocasionada por enfermedades como el cáncer continúa en aumento. La patogénesis del SIDA aun nos elude.

   En el campo de la ciencia inductiva, el paradigma dominante puede raramente ser desafiado en un ataque frontal, especialmente cuando es aparentemente exitoso y solo las que Kuhn llama ‘revoluciones científicas’ pueden derribarlo. Por ello no es de sorprendernos que el concepto del factor de transferencia es considerado con desdén... [ya que] su modo de acción putativo contraviene los dogmas de la inmunología y de la biología molecular. Cuando los hechos desafían los dogmas establecidos, sean estos religiosos, filosóficos, o científicos, entonces deben suprimirse... porque desafían el paradigma prevalente. Sin embargo, cuando las observaciones pertenecen a los desordenes letales, su supresión en el nombre de los dogmas puede ser considerada criminal. Ante la insuficiencia de la ciencia médica en controlar la pandemia del SIDA, el factor de transferencia que se ha usado efectivamente para el tratamiento o la prevención de infecciones virales, puede más rápidamente y de inicio, sobreponer el prejuicio y el rechazo[46].

   Se han publicado las sesiones del X Simposio lnternacional sobre factores de transferencia mostrando y revisando los beneficios de los factores de transferencia[47][48][49]. Los reportes cubren el uso exitoso de los factores de transferencia para enfrentar las enfermedades virales, parasíticas, micóticas, malignas, neurológicas y autoinmunológicas. El factor de transferencia ha demostrado su utilidad en todas las edades, desde la niñez hasta la vejez. Los beneficios del uso en seres humanos de factores de transferencia derivados de animales ha sido ilustrado repetidamente. En manera semejante se ha demostrado la eficacia de su administración oral. En la mayoría de las investigaciones publicadas sobre el uso del factor de transferencia, ya estaban presentes la enfermedad y el malestar. Pero el verdadero poder del factor de transferencia está en la prevención misma. El uso del factor de transfer-encia en la prevención de enfermedades y el mantenimiento de la salud es su mayor beneficio potencial y se ha establecido ampliamente su seguridad cuando se usa crónicamente. La futura carga financiera en el cuidado médico puede reducirse significativamente por el uso general del factor de transferencia.

FUENTES Y SEGURIDAD DE LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA

   Los factores de transferencia se descubrieron inicialmente en el interior de las células blancas de un ser humano. Actualmente hay dos patentes que gobiernan la producción comercial del factor de transferencia procedente del calostro[50] y de los huevos[51].

   El factor de transferencia tiene un excelente récord de seguridad y no se han reportado efectos secundarios adversos. Esto se ha demostrado aun cuando el factor de transferencia se administró en exceso o por muchos años[52]. Los infantes y los ancianos son los dos grupos que tienen mayor riesgo de infección. En particular, la administración oral del factor de transferencia es conveniente y fácilmente aceptada por todas las edades[53].

   Además hay más de 3.000 publicaciones sobre el factor de transferencia desde que se reportó en 1949. Los estudios para su uso humano han demostrado que puede ayudar a reducir el sufrimiento innecesario en forma simple y segura. Quien desee examinar más completamente la información sobre el factor de transferencia y sus beneficios para la salud humana, pueden referirse al folleto Transfer Factor: Natural Immune Booster (en inglés).

TRABAJO CONJUNTO DE LA INMUNIDAD INNATA Y DE LA ADAPTATIVA.

Las investigaciones recientes han mejorado significativamente nuestro entendimiento de la interrelación entre los sistemas inmunológicos innatos y de adaptación. Sabemos ahora que el sistema inmunológico innato inicia y mejora la más lenta pero más especifica respuesta inmunológica adquirida[54]. El sistema complementario es el lugar en el que se unen la reacción inmunológica innata y la reacción inmunológica ulterior, proporcionando una respuesta inmunológica continua[55]. Las células asesinas naturales (NK, del inglés Natural Killer) se consideran normalmente parte del sistema inmunológico innato. Sin embargo, estas producen un número de citoquinas (moléculas mensajeras) que son potentes reguladores inmunológicos de la respuesta inmunológica de adaptación[56].

EVASIÓN INMUNOLÓGICA MICROBIANA Y MALIGNA

   La mayoría de patógenos que invaden el cuerpo humano son atacados activamente por el sistema inmunológico. Algunos patógenos evaden la detección y se defienden con técnicas de «capa y espada». Las estrategias de «capa» o camuflaje, incluyen el cambio constante de antígenos superficiales, en un proceso llamado desplazamiento de antígenos o de interferencia de presentación de antígenos. Esto hace que la célula infestada sea invisible a ciertas partes del sistema inmunológico[57]. Las técnicas «de espada» incluyen el ataque e infección y destrucción de las células inmunológicas mismas, como en el caso del virus de inmunodeficiencia humana (VIH o HIV, del inglés Human Immuno deficiency Virus) Otras técnicas evasivas usadas por los patógenos incluyen tácticas como la de mudar los marcadores antígenos. Estos marcadores son las asas de las células infectadas, de las cuales se sujeta el sistema inmunológico. Al producir una abundante cantidad de asas sueltas, las células inmunológicas tienen tanto que hacer que no tienen opción a adherirse a los verdaderos patógenos. Mientras tanto, otros patógenos desbaratan el sistema complementario a fin de evadir la detección. Por ejemplo, una elegante técnica patógena incluye la producción de proteínas inhibidoras complementarias (imitación molecular) las que bloquean la activación complementaria[58]. Otra técnica evasiva usada por los patógenos incluye el irrumpir la producción de citoquinas, lo cual produce una falsa sensación de seguridad en el sistema inmunologico[59].

   La evasión del sistema inmunológico de las células de cáncer es ejemplo de cómo los invasores pueden circunvenir el sistema de inmunidad. Las células del cáncer se derivan de nuestras propias células y esto complica el proceso de monitoreo inmunológico porque se parecen mucho a las células normales[60]. Inicialmente, las células que se transforman en células cancerosas retienen todos los auto-marcadores que las definen como nuestras propias células. Sin embargo, estas células cancerosas también tienen marcadores que no deben estar presentes en nuestras propias células. Estos marcadores indican que la célula esta dañada y su presencia emite señales a los linfocitos T citotóxicos (CTL) para que la célula sea destruida antes de que pueda multiplicarse. Pero si la respuesta inmunológica es lenta, por cualquier razón, la célula cancerosa tiene oportunidad de multiplicarse. Cuando el sistema inmunológico si responde, estas células que son más susceptibles al ataque de las CTL serán selectivamente aniquiladas.

   Ocasionalmente una célula cancerosa muta un poco más y produce células hijas que no tienen auto-marcadores. Esta situación es crítica por dos razones. Primero, la perdida de los auto-marcadores aumenta la capacidad del cáncer para metastatizarse. Segundo, los CTL ya no pueden reconocer a la célula cancerosa y destruirla. En este punto entran a funcionar las células NK que atacan a las células foráneas. De hecho, los anticuerpos naturales y los producidos están comúnmente presentes en la sangre de los pacientes con cáncer. Lamentablemente, las respuestas de estos anticuerpos hacia muchos tipos de cáncer es inefectiva para detener el crecimiento del tumor[61].

   Sin embargo, esta respuesta débil de los anticuerpos es suficiente para despertar el sistema complementario. La acción de los anticuerpos restringe la deposición de la etiqueta iC3b a las células de los tumores... de manera que el tejido normal que los rodea es dejado en paz. Pero a menudo la activación del complejo de ataque a las membranas (MAC) es bloqueado por proteínas inhibidoras o reguladoras que están también presentes en las células cancerosas. Por eso las células cancerosas pueden rechazar la formación de MAC si su producción es lenta[62]. Los tumores parecen poder desarrollar varios otros mecanismos de escape inmunológico que inactivan células específicas o previenen la activación de mecanismos anticancerosos[63].

LOS SUPLEMENTOS ALIMENTICIOS

   Si una infección o anormalidad celular es demasiado compleja, las células del sistema inmunológico, inadecuadamente entrenadas podrían no ser capaces de desarrollar la capacidad de enfrentarla lo suficientemente rápido, y nos enfermamos. Entonces, puede ser necesario un apoyo adicional externo. Convencionalmente hemos usado drogas o medicinas (antibióticos), cuando nos enfermamos. La función de la mayoría de drogas o medicinas es reemplazar, en vez de fortalecer el sistema inmunológico. A menudo la toxicidad de una droga para cierto microbio o célula cancerosa tiene también efectos negativos en otras partes del cuerpo[64]. Por su parte un suplemento fortalece al cuerpo desde el interior, trabajando con el cuerpo en vez de pasar por alto sus funciones naturales. Este método reduce el riesgo de los efectos colaterales tóxicos. Antes de la invención de la escritura el hombre usaba suplementos alimenticios para mejorar su salud. La mayoría de esos suplementos se derivaban de plantas que contenían ciertas propiedades curativas peculiares. Dos de los más antiguos registros sobre suplementación medicinal vienen del Codex de la Dinastia Shang, de la China (aprox. 1766 a 1122 AC). El sistema medico hindú ayurvedico data del siglo VII DC. En la antigua América, la equinácea se usaba desde Texas hasta Saskatchewan. Toda la disciplina de la etnofarmacologia se desarrolló para capturar y sustanciar la medicina folklórica de las culturas del mundo.

   Se ha descubierto que muchos de los más antiguos y reverenciados suplementos fortalecen el sistema inmunológico. Es interesante que las plantas puedan no ser la fuente más antigua de suplementos para el sistema inmunológico usado por el hombre. El suplemento inmunológico más antiguo podría ser el factor de transferencia que se halla en los huevos y el calostro.

AGENTES INMUNOLÓGICOS QUE SE HALLAN EN EL CALOSTRO

FACTORES DE TRANSFERENCIA

   La primera leche de la madre de los animales mamíferos contiene naturalmente factores de transferencia que reflejan su rica experiencia inmunológica[65] Si al bebé se le permite lactar, la inmunidad inicial se establece rápidamente. Esta es la manera en que la naturaleza educa rápidamente al sistema inexperimentado del infante de los peligros de un mundo infestado de microbios[66] Por otra parte, los infantes que no son alimentados con pecho muestran una mayor susceptibilidad a infecciones, alergias y cáncer infantil[67].

   La naturaleza de una vaca lechera moderna es tal que ella está en intimo contacto microbiano con su medio ambiente y produce mucho más calostro (y por eso, más factores de transferencia) que las necesidades del becerro. Como los factores de transferencia son universalmente efectivos a pesar de las diferencias entre las especies del donador y del receptor, la recolección del exceso de calostro y el aislamiento de los factores de transferencia proporcionan una fuente comercial de factor de transferencia para el consumo humano. Originalmente, las preparaciones de factor de transferencia se administraban por inyección[68]. Sin embargo, los estudios posteriores claramente establecieron que el factor de transferencia es también efectivo cuando se toma oralmente. Es obvio que la naturaleza tenía la intención de que se tomaran los factores de transferencia del calostro en forma oral.

   El factor de transferencia, como extracto del calostro, se reconoce generalmente como seguro (GRAS, del inglés Generally Recognized as Safe) y se considera tener un perfil de seguridad similar al de la leche. Aun cuando la intolerancia a la lactosa debida a la ingestión de la leche está presente hasta cierto punto en muchas poblaciones, aun las personas que son clínicamente sensibles a la lactosa pueden tolerar de dos a seis gramos de lactosa, como resultado de la degradación bacteriana de la lactosa[69]. A diferencia de los anticuerpos de moléculas grandes, los factores de transferencia son bastante pequeños[70]. Como se indico anteriormente, el pequeño tamaño de los factores de transferencia ayuda a hacerlos no alergénicos. De hecho, son las inmunoglobulinas (anticuerpos) que se hallan en el calostro bovino la fuente de la mayoría de las alergias en los seres humanos[71].

SUPLEMENTOS DE ANTICUERPOS (INMUNOGLOBULINAS)

   La absorción de las inmunoglobulinas maternas cesa después de las primeras 30 horas de vida en el ser humanos[72]. Después de las 30 horas de vida no se ha demostrado una absorción de anticuerpos intactos en los seres humanos[73]. La administración oral de anticuerpos en seres humanos lleva a la rápida degradación de los anticuerpos, por causa de la acidez estomacal y la acción de las enzimas intestinales. Por eso la recomendación de la neutralización de los ácidos del estomago y de las enzimas intestinales para un máximo beneficio de los anticuerpos de administración oral[74]. La marca de la diarrea es el rápido transito y la incompleta digestión. Es exactamente en esas condiciones que la ingestión oral de anticuerpos es más efectiva[75]. No se requiere la absorción de anticuerpos enteros, porque el agente problemático esta en los intestinos. Los anticuerpos de una especie no son efectivos en otra especie. No pueden esperarse efectos sistémicos positivos después de la administración oral de anticuerpos foráneos en los seres humanos[76].

LACTOFERRINA

   La lactoferrina es una proteína que enlaza al hierro[77]. Por sus propiedades de enlazar al hierro, se ha propuesto que la lactoferrina actúa como agente bacteriostático al enlazar el hierro del que necesitan las bacterias que requieren de hierro. La lactoferrina se halla en altas concentraciones en el calostro humano, pero el nivel de la lactoferrina bovina es muy bajo. Por eso el consumo de calostro bovino como fuente de lactoferrina no es efectivo.

AGENTES INMUNOLÓGICOS QUE SE HALLAN EN LOS HUEVOS

FACTORES DE TRANSFERENCIA

   Las gallinas y otras especies ovíparas depositan sus factores de transferencia dentro del huevo para pasar a su descendencia una biblioteca descriptiva, con instrucciones e identificadores microbianos para el sistema inmunológico[78]. A diferencia de los mamíferos, las aves y demás ovíparos solo tienen una oportunidad de pasar la experiencia inmunológica de la madre a los hijos, y eso es solo durante el tiempo de formación del ave en el huevo.

   Las aves, aun más que los animales que comen pasto, están en contacto intimo con su medio ambiente ya que a menudo se alimentan de insectos y de lombrices. Además, las aves deben ingerir pequeñas piedras para que sus buches muelan las semillas. Este proceso asegura la exposición a los virus, bacterias y parásitos que se hallan en forma abundante en el suelo.

   Los huevos frescos han sido alimento básico del hombre desde hace muchos milenios. Los factores de transferencia han sido efectivos universalmente a pesar de las diferencias entre las especies del donador y del receptor. Por eso el cosechar los huevos y aislar los factores de transferencia proporciona una fuente comercial de factores de transferencia para consumo humanos. Originalmente las preparaciones de factor de transferencia se administraban mediante inyección[79]. Sin embargo, estudios últimos han establecido claramente que el factor de transferencia es también efectivo cuando se toma oralmente. A diferencia de los anticuerpos de moléculas grandes, los factores de transferencia son bastante pequeños[80]. Su pequeño tamaño ayuda a hacerlos no alergénicos. El uso de huevos enteros no cocidos y en polvo a diferencia de los extractos cuidadosamente pasteurizados de la yema expone al consumidor a las claras no desnaturalizadas de los huevos, que es la fuente de la mayoría de los alérgenos del huevo[81].

SUPLEMENTOS DE ANTICUERPOS (INMUNOGLOBULINAS) DEL HUEVO

   En los seres humanos, la absorción de inmunoglobulinas maternas cesa después de las primeras 30 horas de vida[82]. Después de las primeras 30 horas de vida no se ha mostrado una absorción de anticuerpos intactos en seres humanos[83]. La administración oral de anticuerpos a los seres humanos causa que los anticuerpos se degraden por causa de la acidez del estomago y la acción de las enzimas intestinales. Esto trajo la recomendación de la neutralización de la acidez del estomago y de las enzimas intestinales de los anticuerpos administrados oralmente[84]. En una revisión reciente del uso de «IgY» en las infecciones intestinales se reitero esta preocupación. “Sin embargo, aun controversia de la estabilidad de IgY a través del tracto GI. El hallar una manera efectiva de proteger los anticuerpos de ser degradados en el tracto GI abriría la puerta de adelantos significativos en la tecnología de IgY y las aplicaciones nutracéuticas”[85]. El rápido tránsito y la incompleta digestión son las marcas de la diarrea. Es exactamente en esa condición que la ingestión oral de anticuerpos es más efectiva[86].

   No se requiere la absorción de anticuerpos intactos porque el agente problemático esta en los intestinos. Los anticuerpos de aves ofrecen muchas ventajas en el laboratorio sobre los tradicionales anticuerpos de mamíferos, por las diferencias evolutivas entre el IgG mamífero y el IgY gallinaceo. La fuente primaria de estas ventajas es que los anticuerpos de gallina no activan el sistema complementario humano ni los receptores Fc, que son componentes críticos de una respuesta inmunológica humana efectiva[87]. Lo que en el entorno inerte del laboratorio es beneficioso, en el cuerpo es un detrimento. Esto reenfatiza el bien conocido hecho de que los anticuerpos de una especie no son efectivos para otra especie. No hay efectos sistémicos positivos que se puedan esperar de la administración de anticuerpos de gallina en seres humanos[88].

EL ZINC Y EL APOYO DEL TIMO

ZINC

   El zinc es un elemento esencial para el crecimiento, la función del sistema nervioso y especialmente para la respuesta del sistema inmunológico. La relevancia del zinc para la eficiencia inmunológica ha sido bien establecida[89]. Las personas con deficiencia de zinc experimentan una mayor susceptibilidad a una variedad de patogenos[90]. La regulación de la inmunidad innata, y la función de maduración de linfocitos y monocitos dependen críticamente de la concentración de zinc[91].

   Con el paso de los años los seres humanos pasan por una reducción progresiva de los niveles de zinc. Los estudios indican que la regresión del timo relacionada con la edad y las disfunciones periféricas inmunológicas no son eventos intrínsecos e irreversibles, sino grandemente dependientes de la alteración de los niveles de zinc[92]. Es interesante que la melatonina ayuda a restaurar el equilibrio de valores del zinc de negativos a positivos, demostrando aun más la interdependencia de los sistemas neuroendocrino, digestivo e inmunológico[93]. Bastó la administración de 10 mg de zinc como suplemento para mejorar la respuesta inmunológica mediada por células en una población de edad avanzada[94]. De manera similar, solo 5 miligramos de zinc al día redujeron la morbidez y mejoraron la función inmunológica, así como el crecimiento de infantes de poco peso y gestación completa[95].

TIMOLINA

   La hormona timolina proviene del timo. La reducción de niveles de esta hormona ocurre en la inmunodeficiencia y enfermedades autoinmunológicas. Se ha demostrado que la timolina juega un papel en las interacciones inmunológicas y neuroendocrinas[96]. Además, la timolina ha demostrado reducir el dolor de la inflamación[97]. La timolina no es activa por sí misma; requiere la presencia de cantidades iguales de zinc para ser bioactiva[98]. En una de las series de pruebas, el mayor nivel de efectividad de las vacunas se logró con la mezcla de timolina y zinc administrados concurrentemente[99]. En el caso del SIDA, los niveles de timolina totales no disminuyeron, pero los de timolina activa se redujeron a niveles prácticamente indetectables. Al añadir zinc se recuperó toda la actividad faltante de la timolina[100].

   Los niveles de plasma de timolina activa también bajan en el cáncer a la cérvix por la poca disponibilidad de zinc. De manera que un suplemento de zinc puede restaurar la eficiencia inmunológica central y periférica en el carcinoma cervical[101]. Un reciente estudio de la importancia del zinc indicó que “determina significativamente el desarrollo de las enfermedades”[102].

AGARICUS BLAZEI (SEN SU TAKE)

   El Agaricus blazei está considerado por muchos como el rey de los champiñones medicinales. Por miles de años se han reportado los beneficios de salud del Agaricus blazei y la aplicación de métodos científicos modernos han validado el uso tradicional y los beneficios del Agaricus blazei. El Dr. Fujimiya y sus colegas han estudiado los efectos de los extractos del Agaricus blazei en tumores sólidos. Ellos encontraron que cuando se le inyecta extractos de Agaricus blazei a un tumor sólido, este comienza a encogerse. Es muy interesante encontrar que otros tumores presentes en el paciente también comienzan a encogerse. Dicha respuesta es una indicación clara de una reacción del sistema inmunológico[103]. El Dr. Fujimiya pudo demostrar que las células asesinas naturales del cuerpo (NK) pudieron reconocer y atacar activamente los tumores locales y los distantes. El Dr. Fujimiya[104] encontró que la actividad citotoxica (o asesina celular) del Agaricus blazei< era selectiva para las células tumorosas. El Dr. Mizuno[105], et al. demostró claramente que las poblaciones de células T de apoyo (CD4+) y las células T citotoxicas (CD8+) incrementaron significativamente después de una administración oral de extracto de Agaricus blazei.

   Se sabe que el 5-Fluorouracil, una droga anticancerigena común, suprime el sistema inmunologico. [106]Al incluir los extractos polisacáridos de Agaricus blazei en un programa con el fármaco 5-Fluorouracil, se aumentaron los efectos anticancerigenos del 5-Fluarouracil[107]. Estos resultados, junto con el trabajo del Dr. Ito, indican claramente que los efectos del Agaricus blazei contra los tumores ocurre por medio del fortalecimiento del sistema inmunológico del paciente[108].

CORDYCEPS SINENSIS

   El Cordyceps sinensis es un hongo muy valioso en China como alimento tónico y medicina herbácea. Su uso en la medicina china es milenario. En la antigua China, el Cordyceps sinensis fue usado para acelerar la recuperación de la fatiga, un efecto que recientemente ha sido científicamente validado. Más de dos mil pacientes fueron sometidos a pruebas con Cordyceps sinensis. Los investigadores no pudieron establecer un nivel de toxicidad en las dosis, lo cual muestra que es muy seguro. El único efecto presentado por ingestión crónica de Cordyceps sinensis ha sido un incremento en el conteo de esperma y en el peso de los testículos. Una revisión exhaustiva de las literaturas china e inglesa, dividida en dos partes, provee una validación histórica y científica amplia para la seguridad y los beneficios del Cordyceps sinensis[109].

EFECTOS SOBRE EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

   El extracto de Cordyceps sinensis aumenta grandemente los niveles muy bajos de interferón gama, la necrosis de tumores de factor alfa y la interleukina-l en cepas de células de leucemia. El Cordyceps sinensis también incrementa la producción de interleukina 2 y su absorción por las células inmunológicas. Cada una de estas citoquinas está asociada con el incremento de la actividad antiviral y/o contra los tumores, así también como la respuesta inmunológica general. Una preparación de Cordyceps causó un aumento significativo en el número de células T de apoyo y un incremento del promedio entre las células T de apoyo y las células T supresoras. El Cordyceps aumenta la actividad de las células NK. No se debe subestimar la importancia de estos efectos (ver, por ejemplo, la discusión anterior sobre las células asesinas naturales).

CONTRA TUMORES / CÁNCER

   Como se discutió, los tumores usan cientos de métodos para escapar de la vigilancia inmunológica. Dos técnicas son: la baja de la regulación de sus propias marcas de identificación en la superficie de las células tumorales y la reducción de la migración y el ataque de los macrófagos contra las células tumorosas. Esta última técnica a menudo se ve dramáticamente en los tumores linfáticos.

   Los efectos del Cordyceps sinensis contra los tumores es mediado por medio de su acción como modulador inmunológico en vez de ir a través de cualquier toxicidad directa contra las células con cáncer. Los extractos del Cordyceps sinensis causan un incremento en la aparición de estas marcas, haciendo que el sistema de vigilancia inmunológica del paciente sea más efectivo contra aquellas células tumorosas que bajaron la regulación de sus propias marcas de identificación como medio de evasión inmunológica. La administración oral de Cordyceps sinensis también indujo una actividad macrófaga arriba del nivel normal, resultando en la reducción del tamaño del linfoma y en el incremento del promedio de supervivencia en ratones.

   Se ha probado el Cordyceps sinensis contra otros tipos de células de cáncer. Los extractos de Cordyceps sinensis incrementaron el tiempo medio de supervivencia de ratones que tenían el carcinoma ascítico de Ehrlich o el fibrosarcoma Meth-A en un 300%. El extracto de Cordyceps sinensis, combinado con células sanguíneas mononucleares, inhibieron la proliferación de las células de leucemia humana U937 en un 78 a 83%. A menudo las células cancerígenas son células inmaduras y la maduración de las células cancerígenas disminuye sus características cancerosas. El examen de las células U937 después del tratamiento con extracto de Cordyceps sinensis demostró que cerca del 50% de las células de leucemia se convirtieron en monozigotos maduros y en macrófagos.

   El Cordyceps sinensis también reduce la formación de colonias de melanoma B16 y ayuda a mantener la actividad de las células NK, a pesar de la presencia del fármaco inmunosupresor ciclofosfamida, sugiriendo su utilidad potencial para tratar de cáncer en pacientes con deficiencia inmunológica. Las células T de apoyo también fueron protegidas de los efectos perniciosos del fármaco inmunosupresor acetato de prednisolona. Estos resultados apoyaron aun más el uso potencial del Cordyceps en pacientes con deficiencia o supresión inmunológica.

   Al parecer el Cordyceps sinensis evoca una respuesta inmunológica equilibrada. Las altas dosis de Cordyceps sinensis (4 g/kg./día) en trasplantes experimentales significan una prolongación significativa del tiempo de supervivencia de cultivos aplicados con diferentes trasplantes de piel. Además se ha sugerido que el Cordyceps puede tener un gran potencial para el manejo del lupus eritematoso sistémico humanos (SLE), que es una enfermedad autoinmunológica seria que involucra muchos órganos. Los ingredientes inmunosupresores que contiene el Cordyceps sinensis no son citotóxicos para las células mononucleares humanas.

ANTIINFECCIOSO

   La administración oral de Cordyceps sinensis fue probada contra las infecciones sistémicas de la salmonella. Los efectos protectores probablemente se debieron al aumento previamente observado de la respuesta de los anticuerpos. El Cordyceps sinensis también mejora la función hepática y posiblemente ajusta la competencia inmunológica corporal en los pacientes con hepatitis B crónica.

RESUMEN

   El Cordyceps sinensis tiene efectos inmunoestimulantes e inmunosupresores. El Cordyceps estimula significativamente los efectos protectores en el hígado y los riñones, y tiene un perfil muy seguro, aún durante la ingestión crónica de dosis grandes.

GLUCANOS

   La defensa contra hongos tales como la levadura es una de las funciones más primitivas del sistema inmunológico. Esto se logra por medio del reconocimiento de patrones moleculares que solamente se encuentran en las paredes celulares de los microorganismos. Uno de los principales patrones moleculares es el poli-1 de betaglucosa 3, o betaglucano. Se han publicado cientos de investigaciones sobre los varios aspectos de la capacidad de los betaglucanos para modificar las respuestas biológicas[110].

   Las células asesinas naturales requieren de señales duales antes de ser violentas. Cuando una célula cancerosa es marcada con un sistema complementario de proteínas, las células asesinas naturales (NK) pueden adherirse a la célula cancerosa. Si una segunda molécula de señal confirmatoria está presente en la célula cancerosa, las células NK son activadas y la célula cancerosa es destruida. Si hay ausencia de la segunda señal, o si la célula cancerosa ha destruido un bloqueo de proteínas, la célula tumorosa sobrevivirá. Primero se reportó en 1963[111] que los betaglucanos estimulan el rechazo de tumores. AI parecer los betaglucanos suplen la segunda señal que completa la activación de las células NK. Habiendo recibido las señales de reconocimiento y activación, las células NK están autorizadas para destruir su blanco maligno[112]. Este puede ser el mismo mecanismo que es responsable por la frecuencia de la regresión del tumor después de una infección[113].

   Bacterias como la Escherichia coli y el Staphylococcus aureus pueden producir infecciones sépticas letales en animales. El tratar los animales con betaglucanos antes de una infección bacterial previene la muerte[114][115]. En seres humanos, la administración de glucanos antes de las operaciones reduce las infecciones y la muerte en 39% después de una operación de alto riesgo[116].

   Se han administrado los betaglucanos en inyecciones intramusculares e intravenosas, además también es bioactivo cuando se administra oralmente. [117]Se incluyen en las fuentes de betaglucanos la levadura, los champiñones[118], incluyendo el Shiitake[119] y el Maitake de fracción D[120] y ciertas plantas avanzadas[121].

MANANOS

   El acemanano es la mayor fracción de carbohidratos obtenidos del gel de la hoja del Aloe vera[122]. Parte o todo el beneficio inmunológico del gel de Aloe parece provenir de cierta fracción de acemananos del gel. El uso del gel de Aloe vera como tratamiento para la piel data desde hace cientos de años atrás.

   Se ha demostrado recientemente que los acemananos reducen los efectos del daño a la piel por radiación si se aplica inmediatamente sucedida la radiación, y después, por dos semanas continuas de haberse expuesto a ella[123]. La radiación también es extremadamente dañina para las células inmunológicas. Al parecer el acemanano es una adición efectiva a la cirugía y la radiación[124]. El beneficio del acemanano probablemente se debe a su apoyo a las células inmunológicas durante y después de una radiación[125].

   Por lo menos dos tipos de células inmunológicas pueden ser fuertemente afectadas por los acemananos. Los acemananos aumentan en casi un 50% [126]el número y la capacidad asesina de los linfocitos T citotóxicos (CTL). Los macrófagos incubados con acemanano por 10 minutos demostraron un incremento de 10 veces más en su capacidad de matar la levadura Candida albicans. Después de 60 minutos de ser expuestos al acemanano, la capacidad de los macrófagos para matar la Candida se elevó tres veces, resultando casi una destrucción completa de todos los hongos[127].

   Esto ocurre a pesar de haberse encontrado que ninguna dosis de acemanano es citotóxica para estos determinados patógenos. 193 Es claro que el acemanano opera por medio del sistema inmunológico en vez de hacerlo independientemente de este sistema. Se cree que la actividad del acemanano contra los tumores es el resultado de la activación de los macrófagos y la liberación de citokinas contra los tumores[128][129][130].

   Los virus usan una gran variedad de mecanismos para evitar ser destruidos por el sistema inmunológico. Uno de estos mecanismos es la inhibición de las células T. El tratamiento previo con acemanano reduce la inhibición viral inducida de las células T[131].

   Y la terapia con acemananos fue significativamente benéfica para gatos que exhibían señales clínicas de infección por el virus de inmunodeficiencia felina (FIV). [132]El acemanano es uno de los pocos productos contra el VIH derivado de las plantas, que han sido usados en un número limitado de pacientes que sufren de SIDA[133]. Hasta la fecha, el beneficio de los acemananos en la salud de los pacientes con VIH ha sido limitado en casos de VIH avanzado[134].

   Se ha demostrado que el acemanano beneficia también otras áreas. El acemanano inhibe la adherencia de la bacteria Pseudomonas aeruginosa en las células pulmonares[135]. Además, al usarse en adición a las vacunas ha demostrado ser benéfico para aumentar o mantener la respuesta inmunológica[136]. El acemanano incrementa la respuesta primaria del antígeno de la Dirofilaria imitis (nematodo) diez veces más sobre los niveles de control[137]. Se ha reportado que una combinación de melatonina y extracto de Aloe detienen, aunque no revierten, el carcinoma cerebral[138].

   Se ha demostrado claramente que el acemanano es seguro en dosis altas[139]. Además, el acemanano no potencia el VIH-1 o la duplicación del virus del Herpes simplex del tipo de duplicación 1 (HSV-1)[140].

ÁCIDO FÍTICO, HEXAFOSFATO DE INOSITOL O IP6

   El hexafosfato de inositol, también conocido como acido fitico (IP6), es una de las formas menores de fosforilados (IP 1-5), Y los inositoles son importantes para regular las funciones celulares vitales[141][142][143][144]. El IP6 se encuentra en los cereales enteros y en las leguminosas, y han demostrado ser el agente responsable de mucha actividad anticancerígena en las dietas altas en fibra[145]. Se ha demostrado la acción anticancerigena del IP6 tanto in vitro como in vivo contra el cáncer en el hígado, en los senos, en la próstata, en el intestino delgado y en el colon. La efectividad del IP6 contra el cáncer mamario humano es independiente al estado receptor de estrógeno de las células.

   El IP6 se absorbe rápidamente y es metabolizado por las células malignas humanas in vitro. El IP6 regula la expresión de los genes supresores de tumores y además bloquea el estimulo de las proteínas activadoras de tumores. Estos descubrimientos en parte ayudan a explicar la disminución de la agresión del tumor y de su tamaño al ser inducido por el IP6.

OLEUROPEINA, HIDROXITIROSOL Y EL ÁCIDO ELENOICO

   Los estudios sobre la Oleuropeina proveen un nuevo enlace entre la dieta Mediterránea y la prevención de enfermedades coronarias (CHD). Y el cáncer[146]. En verdad, muchos de los efectos benéficos de la dieta Mediterránea pueden derivarse de la Oleuropeina y sus productos por hidrólisis: el hidroxitirosol y el ácido elenoico.

   Las lipoproteínas de baja densidad oxidativamente modificadas (LDL) contribuyen al inicio de la enfermedad aterosclerótica. Los antioxidantes naturales sobreabundan en la dieta del Mediterráneo, y pueden contribuir a la ya investigada protección contra las enfermedades coronarias (CHD), retardando la formación de la placa aterosclerótica. La 0leuropeina[147] y el hidroxitirosol[148] no solo inhiben la oxidación del LDL, pero también reducen significativamente los niveles sanguíneos del colesterol total y del colesterol libre[149].

   El árbol de olivo, Olea europaea, es la fuente potencial de agentes antimicrobianos prometedores para el tratamiento de infecciones del tracto intestinal y respiratorio del ser humanos[150].

   El reciente descubrimiento de la correlación entre las infecciones y las enfermedades coronarias[151] proporciona una dimensión adicional a las propiedades protectoras del consumo del olivo y del extracto de la hoja de olivo para la CHD[152]. El añadir Oleuropeina significativa, inmediatamente disminuye el crecimiento de las esporas del Bacillus cereus T[153]. Las concentraciones bajas de oleuropeina también demoran el crecimiento del Staphylococcus aureus[154].

   Además, la oleuropeina mejora la respuesta mediada de los macrófagos durante la presión de las endotoxinas, llevando a un incremento de la protección celular y del organismo[155].

   Se ha demostrado repetidamente que el acido elenoico contiene actividad antiviral. El elenolato de calcio reduce la capacidad infecciosa de la influenza viral y también fue demostrado ser preventivo y terapéutico en el caso del virus de la parainfluenza 3[156]. Más de diez años antes de que el VIH fuese identificado, el elenolato de calcio demostró inhibir la enzima viral revertida de transcriptasa[157].

   En el caso de los mixovirus, se encontró que el elenolato de calcio es tan efectivo como el fármaco antiviral Virazole contra el virus de la influenza. [158]Se ha demostrado su seguridad de ingestión en conejos, ratas, ratones, perros y seres humanos, tanto en modelos de toxicidad aguda como en toxicidad cronica. [159]Los extractos de olivo y de la hoja de olivo proveen una gran gama de beneficios antiinflamatorios. El hidroxitirosol fue el mejor componente antiinflamatorio que se encontró en los olivos[160]. La inhibición de la inflamación puede reducir el daño de las paredes arteriales. El hidroxitirosol es altamente protector contra daños al ADN, los que están involucrados en la patología de muchas enfermedades crónicas. [161]Existen muchas evidencias de que las especies reactivas con el oxigeno están involucradas en la etiología de los neoplasmas involucrados con la grasa, tales como el cáncer en los senos, en el colon y en el recto. El hidroxitirosol es un potente inhibidor de la generación de radicales libre en las heces, proveyendo un claro mecanismo de prevención de la carcinogénesis del colon y del recto[162].

   La biodisponibilidad y seguridad de la Oleuropeina y el hidroxitirosol son excelentes. Los datos cinéticos demuestran que el hidroxitirosol puede ser absorbido cuantitativamente a nivel intestinal con la mayoría de los materiales absorbibles excretados en la orina. [163]Ni la Oleuropeina ni el hidroxitirosol fueron tóxicos para los leucocitos en las concentraciones probadas.

FITOESTEROLES[164]

   Los fitoesteroles son constituyentes importantes de la alimentación saludable[165]. Las legumbres, conocidas de hace mucho tiempo por sus propiedades para la salud, son una de las mejores fuentes de fitoesteroles[166]. El maní es una excelente fuente de fitoesteroles[167]. El betasistosterol es el fitoesterol más abundante en las plantas superiores. Las dietas procesadas del Occidente contienen solo del 20% al 25% de los betasistosteroles presentes en las dietas vegetarianas y Orientales[168].

   Al igual que con la vitamina C, los seres humanos no producen betasistosterol. En la naturaleza se halla en la fibra de las plantas, lo que lo hace difícil de absorber. Los procesos de concentración desagregan mucha de la matriz de la fibra de la planta, lo cual debe mejorar la biodisponibilidad del betasistosterol.

   Los fitoesteroles han demostrado modular el sistema inmunológico, inhibiendo el desarrollo del cáncer en el colon y normalizando los niveles de colesterol[169].

   El betasistosterol es un modulador inmunológico y forma parte de la normalización de la función de las células T, reduciendo las respuestas sobreactivas de los anticuerpos y equilibrando nuevamente las proporciones de DHEA cortisol. [170]La proliferación de las células T, la mayor secreción de 1L-2 y gama-interferón y el aumento de la actividad de las células NK son algunos de los parámetros que aumentan durante el desafío inmunológico cuando están presentes los fitoesteroles[171]. Los estudios epidemiológicos y experimentales sugieren que los fitoesteroles alimentarios pueden ofrecer una protección contra los cánceres más comunes en las sociedades Occidentales, coma el cáncer en el colon, al pecho y a la próstata[172].

   Trabajos iniciales demostraron que los fitoesteroles, incluyendo el betasistosterol, fueron protectivos contra los canceres en el colon inducidos quimicamente[173]. Rao y Janezic han propuesto que la interacción de los fitoesteroles con la micro flora protege en el colon de los metabolitos tóxicos del colesterol[174]. Un alto consumo de fitoesteroles también explica la mayoría de la protección contra el cáncer gástrico y esofágico que resulta de comer abundantemente verduras y frutas[175]. Otros estudios concluyeron que los fitoesteroles retardan el crecimiento y la proliferación de las células de cáncer mamario[176]. Estudios mecánicos de Awat et al. están aclarando los mecanismos por los cuales los fitoesteroles inhiben el crecimiento del cáncer a la próstata[177]. El betasitosterol también se ha identificado coma el constituyente antimicrobiano y antimicótico de muchas plantas medicinales[178]. Cuando los pacientes de tuberculosis pulmonar añaden sistosteroles a su alimentación, además de un eficiente régimen antituberculoso, sus parámetros inmunológicos y su calidad de vida general mejora[179].

   Los fitoesteroles, incluyendo los betasistosteroles se han identificado como los principios antiinflamatorios activos en el cactus y otras plantas medicinales[180]. El betasistosterol se ha descubierto que es casi tan potente como la indometacina en la inhibición de la inflamación de los oidos. [181]Una reducción de la proporción de cortisol DHEA puede ser en parte la explicación de una menor inflamación[182].

   La Hipertrofia Benigna de la Próstata (o BPH del inglés Benign Prostate Hypertrophy) es un alargamiento no canceroso de la próstata que afecta la calidad de vida de la mayoría de los hombres a medida que ingresan a su quinta y subsecuentes décadas de vida. En un estudio riguroso se validó la eficacia de los fitoesteroles como un efectivo método de enfrentar el BPH[183]. Los betasistosteroles mejoran los síntomas urológicos y las medidas de flujo en el BPH. [184]Un estudio alemán en 177 pacientes con BPH mostro que el betasistosterol es una opción efectiva en el tratamiento de pacientes con BPH. [185]Estos resultados fueron apoyados por los resultados de un estudio japonés de tres meses en el que se empleo una dosis baja de fitoesteroles conteniendo 180 mg diarios de sistosterol. [186]En una revisión crítica de la efectividad de los sistosteroles en controlar el BPH Lowe y Ki vieron que el sistosterol y no su glicosido mostro los mayores beneficios en aliviar el BPH[187]. Cuatro estudios controlados con placebos, en un grupo de 519 hombres apoya esta conclusión, de que los sistosteroles B no glucosidicos mejoran los síntomas urinarios y las medidas de flujo[188]. Los efectos beneficiosos del tratamiento con betasistosterol para BPH se mantuvieron por 18 meses[189]. El reducir los niveles totales de colesterol LDL es especialmente recomendable para la prevención de enfermedades coronarias. Los fitoesteroles son beneficiosos en regular los niveles de colesterol[190].

   Los fitoesteroles han demostrado reducir el colesterol en el plasma, en un 88% de las personas medianamente hipercolesterolemicas. [191]Los médicos e investigadores han indicado que la adición de sistosterol y otros fitoesteroles a la dieta puede ser el método preferido para el control de la hipercolesterolemia en adultos y en niños[192][193]. El sistosterol se incorpora en las membranas plasmares de los intestinos y reduce en forma significativa las cantidades de colesterol absorbido del tracto gastrointestinal[194][195]. Además, el betasistosterol interrumpe la recirculación de ácidos biliares y aumenta la expresión de los receptores LDL resultando en la caída de los niveles de colesterol LDL[196].

   El betasistosterol tiene efectos inhibitorios en el crecimiento de células grasas 3T3-Ll que podría tener un papel en el control de la obesidad y los niveles de colesterol[197]. Becker y Von Bergmann recomendaron los fitoesteroles como un «tratamiento de elección» para la hipercolesterolemia familiar en la niñez[198]. El consumo de fitoesteroles ha demostrado ser seguro y no tóxico. [199]Sin embargo, la sitosterolemia es una enfermedad muy rara y genéticamente recesiva. [200]En aquellas raras personas nacidas con sitosterolemia se recomienda que limiten su ingestión de aceites vírgenes, frutas y verduras.

RESUMEN

   El sistema inmunológico es una red de células elegantemente sofisticada y las moléculas procuran constantemente mantener nuestra salud e integridad física contra los cada vez más resistentes invasores microbianos. Estos microbios y nuestras propias células de cáncer usan una serie de técnicas para evadir y subvertir nuestras respuestas inmunológicas. La suplementación alimentaria de la cual se ha hablado en este folleto puede ayudar a alcanzar una ventaja inmunológica sobre los microbios y canceres invasores.

   El factor de transferencia no es una vitamina, mineral o hierba, es un mecanismo universal muy elegante de comunicación inmunológica. No es específico por especies, o sea, no hay restricciones entre las especies del donador de un factor de transferencia y el receptor. Esto es similar a las películas como una forma de comunicación universal a comparación de la restringida utilidad de las palabras, que deben tener un significado común entre el que habla y el que escucha.

   El zinc forma parte en más de 200 reacciones bioquímicas críticas, incluyendo las de inmunidad. Una adecuada absorción de zinc disminuye con la edad. El mantenimiento de los niveles de zinc mediante la suplementación alimentaria ayuda a reducir o detener la reducción de la función inmunológica. La reacción de la timolina con la ingestión de zinc alimentario se ha usado para ayudar a la recuperación de la competencia inmunológica de personas comprometidas.

   El redescubrimiento de una validación científica de los beneficios ancestrales de los champiñones sen-su-take, maitake y shiitake proporcionan una base valiosa para su uso y el de sus extractos en el fortalecimiento de la respuesta inmunológica. Algunos de los ingredientes de estas plantas que proporcionan los beneficios inmunológicos han sido identificados. Muchos otros componentes menores pueden también jugar papeles significativos en apoyar el sistema inmunológico.

   Los beneficiosos efectos del acemanano dependen de la presencia del sistema inmunológico. Los betaglucanos tienen un beneficio inmunológico ampliamente documentado. La investigación reciente ha aclarado mucha de la confusión terapéutica inicial y ha traído una base racional para el uso de los betaglucanos coma agente biológico. La combinación de los acemananos y los betaglucanos parecen proporcionar un más gran de impacto que lo que ocurre cuando cada agente se usa en forma individual. Los fitoesteroles son elementos importantes en las dietas saludables. Ayudan a modular la respuesta inmunológica, inhibir el crecimiento del cáncer y normalizar los niveles de colesterol. Los fitoesteroles son los principios activos en muchas plantas médicas que ejercen actividad antimicrobiana, antimicótica y antiinflamatoria.

   La oleuropeina, el hidroxitirosol y el acido elenoico de los extractos de hoja de olivo han demostrado ser antibacterianos, antivirales y antiinflamatorios. Todas estas características ayudan a proteger el cuerpo y reducir el peso en el sistema inmunológico. Además de estos productos naturales están los buenos antioxidantes y esto puede en parte explicar su capacidad de proteger las células contra el daño del DNA que se asocia con el cáncer y otras enfermedades crónicas. El inositolhexafosfato (IP6) parece actuar con un mecanismo muy diferente que resulta de un mejor control intracelular de las células malignas.

   La combinación de estos agentes ha demostrado un impacto sinergístico en la actividad de las células NK sin toxicidad medible, aun en concentraciones altas. Estos hechos abren el potencial de un mejor apoyo nutricional para un sistema inmunológico que funcione óptimamente.



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